¿Cómo nos cambiará el coronavirus? 5+1 hipótesis

Quizás, el primer paso para entender cómo será el mundo después del coronavirus, es comprender qué está pasando durante esta crisis. En estos días de confinamiento están cambiando ya muchas cosas. Algunas se mantendrán en el futuro, otras no y otras muchas irán variando, de forma que, incluso, lleguemos a construir un recuerdo, que no sea del todo ajustado a lo que está pasando.

Lanzo estas hipótesis con un enfoque estratégico; con la idea de sentar unas bases para la observación o para posibles investigaciones. Evidentemente, cada idea se formula como una apuesta, pero las planteo más como incógnitas que como certezas.

#1. Necesitaremos herramientas para gestionar la incertidumbre.

Que vivíamos en un mundo cambiante e incierto, era algo asumido por todos. Pero el coronavirus nos hace mucho más conscientes de esta realidad y de nuestra vulnerabilidad.

La posibilidad de una gran pandemia, en la que falleciese un porcentaje de la población, era algo que se podía imaginar. Tanto es así, que podemos encontrar infinidad de textos de expertos y de prensa generalista que nos advertían. El problema es, que era poco probable que sucediese ahora y de esta forma. Sencillamente, hacía tanto tiempo que no pasaba algo parecido, que no tenía sentido tomar medidas.

Esto nos indica que necesitamos nuevas herramientas. Tendremos que imaginar y proyectar futuros. Tendremos que investigar de forma dinámica, analizando tendencias y no escenarios estáticos. Deberemos abrazar la complejidad, creando sistemas flexibles y ágiles, con capacidad de adaptación, aunque esto implique menor optimización.

#2. La globalización saldrá tocada.

El coronavirus ha puesto en jaque los pilares de la globalización: la libertad de circulación de las mercancías y las personas por todo el mundo. Nos ha confinado en nuestras casas y ha cerrado fronteras.

Las cadenas de suministros también se han roto a nivel internacional, provocando problemas de abastecimiento en productos vitales para la gestión de la pandemia. Mascarillas, respiradores, test, etc. La dependencia del exterior puede ser una debilidad.

Si, antes de la pandemia, ya veíamos movimientos reaccionarios a la globalización, como el Brexit o las medidas proteccionistas de Trump, estas tendencias pueden ir a más o consolidarse. En España, ya vemos que 7 de cada 10 personas valoran negativamente la respuesta de la Unión Europea.

 

#3. Más control social con la tecnología.

El coronavirus ha llevado, a países como Singapur o Taiwan, a crear aplicaciones para monitorizar, totalmente, los movimientos de las personas para, de esta forma, poder trazar los posibles contagios.

Aquí también veníamos de dos tendencias previas. Cada vez desarrollábamos más sistemas de ingeniería social basados en datos. Y, por otro lado, esto hacía que la sociedad fuese más celosa de su privacidad.

Ahora vemos que, las aplicaciones de este tipo, podrían tener un grado de aceptación más alto debido a las circunstancias y su potencial beneficio colectivo.

#4. La naturaleza como amenaza y como solución.

Pensábamos que los grandes cambios se producían como consecuencia de la acción humana (Antropoceno). Asumíamos un determinismo tecnológico que nos llevaba a pensar, que lo digital, sería el detonante de todas las próximas transformaciones.

El Covid-19 rompe radicalmente con esta idea y deja al ser humano desnudo. Lo cierto es que la naturaleza se sigue escapando a nuestro control y un virus es capaz de poner en jaque toda nuestra forma de vida.

Así lo evidencia, también, la emergencia climática que lleva ya años avisando con incendios, calentamiento, inundaciones, etc. Aquí se abre, todavía más, la ventana del ecologismo, que también es una macrotendencia que viene muy de lejos y en aumento.

#5. El mercado laboral es insuficiente.

Los debates sobre cómo repartir ayudas a personas, autónomos y pymes ya se basan sólo en las formas. El fondo está claro. El mercado laboral está siendo incapaz de sostener el orden social.

Y ojo, porque esto tampoco es nuevo. La amenaza de la robotización a los puestos de trabajo, ya generaba debates sobre la necesidad de una renta mínima. Esta visión puede ganar adeptos con esta crisis.

En realidad, la mayoría de estas tendencias, muestran problemas que ya estaban ahí y que ahora se magnifican. El paro, la vivienda, la pobreza juvenil, la precariedad, la conciliación, la dependencia, los cuidados, etc. son retos que el sistema ya no era capaz de resolver.

#BONUS: Más digitales y más corporales.

El proceso de digitalización es imparable. Saldremos de esta situación valorando todo lo que nos puede dar Internet en cuanto a ocio, teletrabajo, servicios, etc. Pero también seremos más conscientes de que la tecnología no lo es todo.

Vemos que nuestra corporeidad y socialización es tremendamente física. Que no hay nada como un concierto en directo, como tomar una cerveza con los amigos en un bar. Ninguna experiencia virtual sustituirá a los viajes o a un simple paseo por un bosque.

A medida que re-descubrimos la cantidad opciones que nos dan las tecnologías, más echamos de menos los cuerpos, el tacto y los abrazos.

Como digo, éstas son sólo 5 hipótesis que, espero, sirvan para reflexionar y observar lo que está pasando. Se basan en algunas ideas que estoy leyendo estos días, que he ido enlazando y que podéis seguir en este hilo de Twitter.

El coronavirus nos ha demostrado que, no es un cliché, eso de que vivimos en un mundo VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo). Quizás la clave esté en cómo reaccionemos emocionalmente a esto. Ojalá las ganas de mejorar y aprender puedan con el miedo.

¿Estás de acuerdo con estas hipótesis? Si quieres aportar alguna más, estaremos encantados de leerlas en los comentarios. Que para eso están :)

10 comentarios en “¿Cómo nos cambiará el coronavirus? 5+1 hipótesis”

  1. Me encanta tu reflexión y tu manera de transmitirla. Yo añadiría que ojalá hubiera algún otro cambio, por ejemplo, asumir políticas económicas de decrecimiento pese a que haya sectores en expansión, en reciclaje o adaptación de viviendas. Y, además, la diversificación de productos y servicios básicos en entornos más reducidos, adaptando la producción a las necesidades de un territorio (que sería una «respuesta nacionalista» sensata).

    1. Gracias Luís. Totalmente de acuerdo también con lo que dices. En el fondo hay muchas cosas que se quedan en el tintero… Desde luego tendremos que echarle imaginación y valentía para salir bien de esta situación.

  2. Las hipótesis que planteas son interesantes. Lo anecdótico es que no necesitábamos una crisis de este alcance para reflexionar sobre ellas.
    El hombre siempre ha deseado controlar la incertidumbre cuando la única certidumbre es que la vida es caos. La globalización que hemos desarrollado es, básicamente, económica. Y este es el aspecto que se debería controlar.
    Para algunos cualquier excusa es buena para aumentar el control social. A mi también me gusta que las moscas no pasen del balcón.
    La naturaleza lo es todo. Cuanto más nos alejemos de esta idea más perdidos estaremos.
    El mercado laboral nunca fue un buen engranaje de orden social. Orden, por otra parte, que nunca ha sido ordenado, sino abusivo y excluyente. Tal vez ya ha comenzado a cambiar el orden social y no seamos conscientes. La historia es una gran conversadora.
    Que valoremos el mundo digital no debe quitar importancia al natural. Los binomios son necesidades del ser humano. Lo virtual es una herramienta. De momento. Lo natural es un estado.
    Gracias por tu análisis y propuestas hipotéticas. Como siempre deslumbras.

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